Pulidez o engaño
El fotomontaje siempre se mostró como una herramienta bastante útil ante las complicaciones técnicas de la fotografía, pero aun así encontró oposición, ya sea de parte de la academia o del mismo espectador. Este tal vez se tradujo en un recurso para los no muy hábiles, ya que al intentar disimular la condición de fotomontaje de algún modo el mismo autor le daba este sentido. Ese intento por ocultar el ajuste le dio un sentido de engaño, de fraude a la fotografía misma.
Cuando los dadaístas se enfrentan al fotomontaje, y omiten esa necesidad de ocultar su procedencia, le dan valor y una noción distinta. Precisamente porque ellos y en general las vanguardias decidieron romper con la academia que siempre impuso ese tipo de limitantes tanto a la creatividad como al desarrollo del mismo fotomontaje.
Pero estamos hablando de comienzos de siglo, hoy en día las técnicas para realizar fotomontajes hacen posibles que sea indetectable su alteración, así que de la misma forma en la que se ha desarrollado se ha convertido en una herramienta peligrosa que más que nunca puede engañar, ante la cual se deber ser siempre incrédulo.
Se creería que después de los dadaístas el mundo entero cambió su forma de ver el fotomontaje pero aún aceptamos ver fotomontajes en sólo ciertos contextos, como en fotoilustraciones o caricaturas, si se ven en una exposición de fotografía artística no se vería tan artística, o si se ve en una portada de un periódico prestigioso, sería indignante. Todavía tenemos esa mentalidad retrograda del siglo pasado, seguimos excluyendo al fotomontaje según las reglas de la academia.
No comments:
Post a Comment