CORTOS CIRCUITOS
La creación artística responde a los medios que tiene a su disposición, por ello no se hizo video arte, sino después del desarrollo del cine. Son cuestiones no-solo tecnológicas (techne), sino de pensamiento. El arte proviene de la sociedad y su cultura misma, ya sea para proponerla, como en el caso de los constructivistas rusos, o para refutarla como lo hizo el dadá.
En el planteamiento de Martín Heidegger, sobre el triunfo del método por encima de la ciencia, y por ello sobre el conocimiento y la vida misma, podemos deducir que nuestro estilo de vida se ha vuelto calculable y por ende controlado. ¿Pero controlado por quién? Por una sociedad industrial que necesita tener a todos lo individuos a su servicion, para asegurarle el verdadero poder a unos pocos. Todo esto básicamente por razones económicas.
Las últimas cinco décadas, han sido la era de lo material, todo tiene una manifestación comercial. Todo tienen un precio y todos somos un comprador potencial. La economía no es más que un sistema de esclavitud, donde las cadenas son invisibles, son un lavado cerebral, en el cual consumen lo que se les dicta, sin ningún derecho a exigencias o reclamos. Este lavado cerebral se produce en los medios masivos. Hay cantidades de medios, que se difunden de manera inagotable por todo el planeta, todos estos son básicamente lo mismo, los contenidos son censurados, manipulados y su objetivo principal es vender, enganchar ofreciendo entretenimiento, pues este es el jabón cerebral perfecto, ya que te da una felicidad instantánea, y tan solo te cuesta tu capacidad de ver lo que realmente está ante tus ojos. Te muestran tus súper estrellas favoritas, sus vidas perfectas, como se casan entre ellos y hacen las parejas más lindas de todas, por que ellos son lindos. Siempre sonríen ante la cámara, o si los fotografías desprevenidos, están mirando hacia el horizonte con un gesto intelectual, ya que ellos “no solo son una imagen”; de hecho son estereotipos, a los cuales la gente normalucha debemos aspirar a parecernos.
Todo lo que nos rodea es bonito y llamativo, está súper-decorado y hay una “gran variedad,” para que cada cual encuentre lo que más se le ajusta. A la larga esa variedad no existe, lo que pasa es que está enfocado hacia uno u otro mercado, y la homogenización es el mejor modo de controlarlo. Todos los ex-individuos estamos metidos en una pecera, que tiene una cantidad de coordenadas a las cuales podemos dirigirnos, pero sin importar cual escojamos, no por ello saldremos de la pecera. Creemos tener opciones: de pensar, sentir, o decidir que consumimos y que no, pero en realidad nuestras “opciones” se limitan a los que la sociedad nos permita. Nuestras elecciones son sólo aquellas que la sociedad de control aprueba y postule como opción. Ya que si destruyes al individuo y lo fusionas con la masa ( lo homogenizas) es más fácil de controlar y dirigir, que si este tuviese la capacidad de pensar y cuestionar el destino que se le ha asignado.
El individuo está condenado a un destino de no futuro, a la cortina de humo de un presente prolongado. Es un destino impuesto no por la búsqueda de expiar sus culpas, para luego aspirar a algún estado místico, sino es una sentencia impuesta por una sociedad industrial. La supervivencia ya no es una cuestión de “ingeniárselas”, sino de encontrar un nicho disponible para encajar y participar en el crecimiento de la sociedad industrial. Es en este panorama sin horizonte, donde el individuo está encerrado (por su propia naturaleza) en una especie de circuito electrónico, donde es solicitado el arte. Pero es a partir de esta sociedad que se dictamina su forma y resultado final, pues aunque el arte es un acto individual, responde a una necesidad social. ¿ Necesidad social de qué? ¿De sabotear los circuitos? ¿De amenizarlos y hacerlos más tolerables? ¿O menos evidentes? Pues romperlos no logra. ¿Cuándo ha logrado el arte cambiar el orden de una sociedad distinta a la mundillo del arte mismo?
La misma sociedad de control, al ser identificada, lleva a la necesidad de romper con sus cadenas invisibles, impulsa al sujeto a realizarse como individuo, o al menos a buscar esa utopía. El papel del artista sería de cierto modo utilizar el arte como medio para denunciar y crear conciencia sobre la existencia de la sociedad de control, ya que tras años de exploración del arte por el arte, este como medio se ha (en teoría) purificado. Pero no se debe buscar una difusión muy ambiciosa, ya que es en la masificación que es absorbida la falla. La inserción en circuitos ideológicos fue efectivo mientras no se institucionalizó, cuando comenzó a ser identificada como una obra de arte y se publicó en libros, perdió su carácter subversivo. Pero igual ha servido de ejemplo a múltiples manifestaciones underground, donde el circuito es el medio para difundir la resistencia, pero se hace de manera clandestina y manteniendo un bajo perfil, es como los grafitis en la Universidad Nacional, en un comienzo tenían un poder de difusión y de contenido, ahora, no solo pasan desapercibidos por la cantidad que hay, sino que están al servicio incluso de las FARC: se convirtieron en publicidad barata. El internet es un gran campo de batalla, por la misma cantidad de contenidos (o mas bien falta de ellos), circulan manifestaciones de resistencia, pues aunque es un medio masivo, de difusión y comercio, está lleno de permanentes sabotajes, ya sea por la gran cantidad de virus que en él circulan o por la piratería, que sería un buen ejemplo de resistencia al comercio. Yo sé los derechos de autor son perfectamente válidos y merecen el debido respeto, pero las ideas no son de nadie para restringirlas, bajo el asqueroso pretexto del dinero. Sólo un ignorante es avaro con el conocimiento que posee.
El 11 de septiembre de 2001, cuando se utilizaron los aviones de American Airlines para destruir uno de los centros económicos más influyentes del mundo, se produjo un verdadero corto circuito, uno más allá de cualquiera que hubiese logrado el arte. La “inteligencia” bélica fue burlada y los que muchos consideran los asesinos más despreciables, según las creencias del Corán: fueron directo al paraíso. Fueron hombres que lograron decidir sobre su propio destino, utilizando las joyas de una sociedad industrializada para exponer la fragilidad de este y realmente sabotear la tranquilidad que supone una sociedad donde “todo está bajo control”
No estoy diciendo que los actos donde mueran seres humanos, sea positivos, ni mucho menos deben volverse una práctica tan, o más frecuente de lo que ya es. Pero si fue un acto que afectó la sociedad de control. Es muy poco probable que vuelva a repetirse pues, los circuitos reabsorben las fallas, es su sistema de defensa, entonces usa la palabra terrorismo, para disimular el acto de liberación que se llevó a cabo. El circuito ahora denomina terrorismo a todo lo que se le resiste. Aquí en Colombia hemos adoptado con mucho gusto el termino, pues parece despertar cierta sensibilidad internacional. Ese es el permanente juego de la sociedad: invertir un corto, para que este pase de alterar, a ser una herramienta de control. La constante aparición de fugaces sabotajes al sistema, que pueden debilitarlo o hacerlo más fuerte, del mismo modo llevan a la mente humana, la cual bajo condiciones extremas demuestra una increíble capacidad recursiva y la necesidad la impulsa a la creatividad, a estimular esta capacidad de adaptación, que es la base sobre la cual funciona la evolución misma. Así que siempre habrá la esperanza de que exista una forma de producir errores en el sistema. Lo que jamás se puede perder es la conciencia de que se está sumergido en el.
Pero a pesar de que no es muy difícil darse cuenta de ello, si es muy difícil hacer un corto. Por lo menos en el ejemplo de la Tadeo, a pesar de que hay cantidades de materias diseñadas para despertar la capacidad de reflexión y la visión crítica del mundo, ¿los tadeistas realmente pensamos? ¿Cuántos alumnos asisten a la universidad por la satisfacción producida por el conocimiento, que allí pueden adquirir? ¿ y cuantos lo hacen como inversión económica, por las posibilidades saláriales que proporciona tener un título profesional?
El pensar en lo que mueve las masas, necesariamente nos sumerge en la sociedad de control. La forma de realmente romper con ella, es en la realización como individuo, pero esto es necesariamente una búsqueda solitaria, no se puede masificar, aunque siempre esté (por naturaleza misma del ser humano) la necesidad compartirla. Aquí el arte juega un papel muy importante, pues al ser un medio no masivo, tiene más posibilidades de no ser absorbido, ya que establece un diálogo individuo-individuo, y no la inducida ambición individuo-masa.
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