La fotografía en los medios
Desde los tiempos de Aristóteles, las personas han considerado que la mejor manera de organizarse es a través de la división y la clasificación de los elementos. No niego que algunos casos resulta siendo una buena solución, pero esa manía taxonómica en las artes y en cualquier actividad que tenga alguna de tendencia artística, es una gran error. Ya que necesariamente esto impone unas reglas, que directamente van limitando las posibilidades y la misma experimentación.
En una época como la nuestra donde todo tienen un precio comercial y todos somos un comprador potencial, las actividades artísticas están en gran riesgo, pues estas como todos los oficios deben alimentar a quien los realiza, y esto de algún modo significa participar en la gran plaza de mercado. El problema es que esa no es una plaza de mercado libre, todos los compradores tienen una especie de lavado cerebral, en el cual compran lo que se les dicta, sin ningún derecho a exigencias o reclamos. Este lavado cerebral se produce en los medios masivos, y son estos donde se debe cultivar la solución. Desde los mismos medios evitar la uníformalización de los contenidos, promover la experimentación y la actividad artística. Sobre todo este último punto, pues el arte maneja grandes contenidos y busca romper los academicismos (reglas predeterminadas.) En los medios se necesita esa actitud, pues aunque hay cantidades de medios que se producen y difunden de manera inagotable por todo el planeta, todos estos son básicamente lo mismo, los contenidos son súper-editados, manipulados y su objetivo principal es venderse, pero entre venderse y prostítuirse no hay mayor diferencia, así que para suavizar un poco la cosa hablamos de entretener. Si miramos un poco esta palabra no está muy lejos de entrelazar, atrapar. Se trata de entretener, ya sea como espectador o consumidor, eso depende de frente a quien se esté utilizando.
Ese entretenimiento es el jabón cerebral perfecto, pues te da una felicidad instantánea, tan solo te cuesta tu capacidad de ver lo que realmente está ante tus ojos. Te muestran tus súper estrellas favoritas, sus vidas perfectas, como se casan entre ellos y hacen las parejas más lindas de todas, por que ellos son lindos. Siempre sonríen ante la cámara, o si los fotografías desprevenidos, están mirando hacia el horizonte con un gesto intelectual, ya que ellos “no solo son una imagen”, son estereotipos, a los cuales la gente normalucha debemos aspirar a parecer.
El caso de la fotoilustración no es muy diferente, esta está hecha en base a una texto previamente escrito, por lo tanto, debe como dice su nombre, ilustrar el contenido de este, haciéndolo ver más bonito y llamativo, para que al pasar frente al puesto de revistas pares y digas “¡Huy! esto tan bonito qué es?” y así el texto ni lo leas, te lleves a casa una hermosa portada. En ese caso el medio ya cumplió su objetivo principal: entretenerte.
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