Resumen
- Muntaner, Xibille. La situación postmoderna del arte urbano: arte, memoria y simbolismo del ornamento al monumento. Medellín: Fondo Editorial Universidad Nacional de Colombia, 1995.
El texto comienza con la distinción entre dos clases de cuidad: la modernista y la moderna. Esta separación se hace en todos los niveles de la cultura, no solo en la configuración de la cuidad como infraestructura, sino también como entidad cultural.
En la segunda mitad del XIX, hay un auge del monumento en el espacio público, que coincide con el momento en que Hegel escribe
El autor describe está muerte del arte descrita por Hegel, como un cambio social que afectó todas las esferas de la cultura incluyendo la construcción de la ciudad. El proceso descrito por Hegel es la fragmentación del mundo, de modo que el arte ya no lo puede representar al hombre ni al mundo, ya que no existe más ese estado “heroico” puesto que no es un sólo mundo, sino infinidad de versiones y variaciones.
La cuidad modernista
La cuidad modernista es la cuidad a las puertas de la modernidad, que empieza a gozar de multiplicidades difíciles de abarcar bajo un mismo termino. Es la cuidad que resiste su nueva configuración y decide retomar la historia para buscar y conciliar su identidad o identidades. Es la ciudad de la segunda mitad del XIX, que busca en la tradición legitimar sus nuevos procesos burgueses. Específicamente en Latinoamérica esta practica deriva en lo que se llamó el estilo republicano, donde la sociedad criolla trataba de legitimarse desde la ilustración y su amor por la historia europea -no española, adoptando y apropiando la tradición francesa y británica.
La cuidad moderna
La modernidad y sus deseos progresistas rechazan directamente la tradición histórica y su apropiación, mediante el distintivo de mal gusto Kitsch. El ornamento es visto de manera casi delictiva, y eliminado, depurando la función por encima de cualquier otro valor estético. El monumento al pertenecer a un orden conmemorativo e histórico es una especie, de máximo representante del Kitsch, al menos bajo la definición de Adolf Loose.
El paisaje urbano cambia su paradigma estético, y le apuesta a la productividad, a la maquinización del entorno, mientras que 
La modernidad crea sus propios monumentos, mediante sus rascacielos corporativos, sus grandes maquinas y la celebración que el arte hace de estas, a través del futurismo. La abstracción y el cambio en la función representativa del arte, por una función de presentación, de ensimismamiento del arte, lo que lleva a una expansión del arte en general.
La modernidad trae al arte la ruptura de las reglas y los paradigmas, después de la abstracción está Marcel Duchamp y el readymade deconstruyendo el objeto escultórico, y posteriormente está Joseph Beuys rompiendo la idea del artista distinto del publico… (Mejorar este último párrafo)