Se supone que habitamos un mundo donde la psicología entiende el comportamiento humano a tal punto, que sus estrategias nos pueden inducir a comportarnos de una u otra forma, por ejemplo la publicidad y el mercadeo recurren a esta ciencia para impulsar el consumo de distintos productos que no necesariamente necesitamos. El buen manejo de estas estrategias es lo que le ha dado tanta efectividad a los medios al momento de dictar la forma de pensar, pues finalmente son estos (en especial la televisión) los que han homogenizado el pensamiento y los que realmente controlan los contenidos que llegan al común de las personas. Este poder de comunicación y al mismo tiempo falta de ella, ejerce su fuerza desde la mente de los individuos y ha llevado el concepto de las masas al extremo, ya que no solo domina la circulación del conocimiento que tienen sus consumidores de la realidad, sino que les simula la visión y percepción que deben tener del mundo y como nuestro sentido más fuerte es precisamente el de la visión, la seducción de este sentido es la seducción de la mente misma.
Pero el poder de controlar no consiste solo en presentar imágenes visualmente seductoras para mantener al espectador pegado del televisor, o al medio que este consumiendo, hay también una seducción de la parte más primitiva y universal del ser humano: la seducción de los instintos por medio de las fuerzas binarias que los impulsan: el dolor y el placer.
Esto no es tan nuevo como creemos, cuando el arte servía a la iglesia como medio de difusión del catolicismo, este mostraba bellas imágenes de los ideales católicos que resultaban seductoras ya que prometían un estilo de vida posteriormente recompensado en el cielo, al igual que terroríficas imágenes apocalípticas, que ilustraban las consecuencias de escoger el camino del pecado. En el fondo no es más que la representación del placer y del dolor al servicio del poder, para mantener la sumisión de las masas. Pero desde mediados del siglo XX cuando esta técnica de manipulación llegó a los medios de difusión masiva, se desencadenó también la estereotipación de la personalidad, del estilo de vida. Ya que si se consume un determinado producto se está consumiendo el estilo de vida que este vende, junto con todos los demás productos que implican llevar este estilo de vida.
¿Pero qué tan nueva es la idea de intentar encajar en un estereotipo predeterminado? Realmente creo que es menos novedoso de lo que queremos pensar. La idea de aspirar a un estilo de vida existente en vez de crearlo, proviene desde el nacimiento de las clases sociales. Ya que los individuos siempre han aspirado a ser de la clase dominante y a mantener el estilo de vida que esta implica. Lo que si es novedoso es que ya no es simplemente cuestión de estrato social, los estilos de vida se volvieron muy variados y no necesariamente son de posiciones escalonadas, son una red de opciones. Esto no implica que las clases sociales hayan desaparecido, para nada el ciudadano común sigue aspirando a un cierto estrato y poder adquisitivo. Esto ha llevado a que la cultura se vuelva más compleja, ya que han nacido una cantidad de roles y oficios que antes no existían, pero las bases sobre las cuales está edificada siguen siendo las mismas.
En países como Colombia donde los medios son bastante limitados y enchapados a la antigua, estos han logrado mantener a la sociedad con un pensamiento bastante conservador, ya que no hay propuestas nuevas el publico desarrolla una gran resistencia al cambio, sigue habiendo un pensamiento (sobre todo en los estratos populares) completamente sexista, los roles están menos desdibujados de lo que queremos pensar y los estereotipos son igualmente limitados, continuamos mirando raro a los que no son como nosotros y se les denomina como “choco locos.” La religión católica sigue teniendo influencia sobre la política y ahora que hay varios canales religiosos de difusión pública su poder está creciendo.
A lo que me refiero es que nos llegan los fenómenos, pero el común no está listo para ellos, tomemos el ejemplo de los bares swinger, donde las parejas van a conocer otras parejas y posiblemente hacer intercambios, los asistentes practican el sexo de manera exhibicionista las personas van a mirar y a ser vistos. Pero los asistentes son mayores de edad que entran conociendo lo que allí sucede. El distrito considera que estos lugares deben ser cerrados pues atentan contra las buenas costumbres de la población, y una gran mayoría está de acuerdo. Para poder considerarnos en un momento de cambio, este debe estar en las mentes de quienes lo viven, cosa que no considero que se cumpla, la resistencia se hace al cambio no a la hegemonía.
Estamos abiertamente en una sociedad de control mediático, pero el sostenimiento de ese control se hace desde la presión de grupo, la cual reforzamos con el señalamiento negativo a la individualidad y sus respectivos estereotipos como el del nerd o el ñoño. El común de las personas que intentan no caer en este estereotipo deciden ser lo contrario: personas que tienen una vida social muy activa, casi en función de la popularidad, o que son incontrolablemente atraídas a los lugares de reunión social como bares discotecas o templos religiosos, incluso lugares como los colegios o las universidades convocan a los estudiantes por razones muy lejanas a la academia, como lo son el dinero o la congregación social.
En las instituciones pedagógicas aun utilizan estrategias milenarias, como la disciplina, para el control de sus estudiantes. Que proviene desde los ejércitos griegos, los cuales para evitar las malas conductas en las tiendas de campaña, las organizaban de modo que los superiores tuvieran completa visión sobre la entrada de cada una de las tiendas. Posteriormente esa vigilancia la ejercían poderes sobre naturales como dios, que vigilaba a todos los seres y conocía los pecados que estos habían cometido. Aun existe esa figura de vigilancia que no vemos cuando nos observa, pero siempre está presente en forma de satélite o cámara de vigilancia. ¿Pero cual es el sentido de vigilar?
Si la vista es nuestro sentido más desarrollado es también el cual usamos como depredadores, por ende es al cual de manera instintiva más tememos. ¿Pero como se genera una resistencia a la vigilancia misma, si la tecnología nos ofrece permanentemente cámaras más pequeñas y fáciles de camuflar?
Para resistir a este tipo de control disciplinario, no es simple cuestión de perderle el miedo, ya que en la saturación de imágenes y personas vigiladas es muy fácil pasar desapercibido, la clave está en revertir la presión de grupo contra el, ser vigilado. Ya que el común de las personas cree que la vigilancia les otorga seguridad. ¿Contra qué o quién? Si estamos en una institución educativa se supone que sus asistentes están lo suficientemente educados como para tener comportamientos que funcionen a nivel social. Si se genera una resistencia desde la colectividad, es más posible que sea efectiva.
En brasil durante los años de la dictadura, se generaron manifestaciones de arte conceptual que se adelantaron por muchos años al grupo Fluxus en Europa. Entre las múltiples manifestaciones que allí surgieron como resistencia a la opresión dictatorial, Cildo Meireles, generó la inserción a circuitos ideológicos, la cual consiste, desde el anonimato, en hacer inserciones de manera permanente en objetos de circulación constante y convertirlos en medios para la libre difusión de ideas. El primer ejemplo que realizó fue imprimiendo sobre los envases retornables de Coca-Cola mensajes de resistencia antiimperialista tan sencillos como “Yankies go home.” Otro ejemplo sería el estampar sobre los billetes denuncias como “¿Quien mató a squerzo?”(el periodista.)
La inserción más comúnmente utilizada en Colombia ha sido el cartel, pero este deja de ser una inserción cuando la cuidad está empapelada, ya que la saturación y la rutina hacen que el medio se agote. Lo mismo ha sucedido con el graffiti y las plantillas, la cuidad se llenó de ellos y ya nadie se detiene a mirarlos. Pero el problema no radica en el medio como tal, sino en su distribución. Cuando un graffiti inaugura una pared completamente blanca, este adquiere fuerza y llama la atención. Si se coloca un solo afiche en la pared del baño que no tiene ni rayones ni carteles adheridos, este se vuelve un foco de atención, y si este contiene imágenes que exponen el abuso de las cámaras de seguridad de la universidad, crea un malestar general y nuevamente desde la colectividad se combate contra el sistema de control disciplinario.
Pero cambiar de estrategia para el control social no es tan difícil, si la universidad manejara eficientes estrategias de control, habría un mejor nivel académico, y no tendría que vigilar a sus asistentes para evitar que estos atentaran contra la misma o se comportasen de manera indebida dentro de ella. En realidad no es difícil, pero tampoco le convienen a la institución promover un amor al academicismo y al conocimiento, ya que necesita la entrada económica que representan los estudiantes mediocres. Estos tardan más tiempo en cursar la carrera que un buen estudiante, y no le exigen a la universidad mayor inversión en libros o equipos, pues no tienen tanto interés en recurrir a ellos.
No solo a la universidad no le conviene recurrir a estrategias de control que derrumben el hedonismo promovido por el consumo mediático, a los poderes económicos, les conviene mantener a las masas ignorantes y anestesiadas, ya que eso implica masas trabajadoras conformistas con poca conciencia, que trabajaran incansablemente por mantener el consumismo y el estilo de vida que ya compraron, el cual les ofrece los únicos placeres no simulados que conocen.
con lo que se les ofrece a que se les vende placeres por los cuales ellos trabajan incansables para mantener. De allí que la educación sea una excusa para ganar dinero o para socializar y consumir mas placeres.
Pero cono se combate contra una mente que solo piensa en placer, ocupando su tiempo???
Mientras que la retrograda educación ocupa el tiempo que bien se podría invertir en hedonismos colectivos.
La vista es el sentido mas fuerte del hombre ya no tenemos olfato, el oído se ha venido atrofiando con el ruido no solo metropolitano, sino mecánico como tal hasta las conexiones a Internet hacen un espeluznante ruido que con el tiempo se vuelve tolerable.
Ya que los ensayos exponen una opinión o inquietud sobre un tema, me atrevo a afirmar, y lo hago basada en mis experiencias en el exterior, que estamos juzgando la posmodernidad latinoamericana con modelos adoptados del aún vigente eurocentrismo, pues se nos ha vendido esa idea, ya que estamos construyendo nuestra identidad basados en nuestros complejo de periferia, y creemos que podemos aplicar a nuestra vida diaria observaciones y desgloses de la cultura occidental, pero no somos occidentales. En el momento en que aceptemos esto, creo que podemos realmente construir una identidad, no solo como colectividad, llámese Latinoamérica, Colombia, Bogotá, o simplemente como individuos que finalmente dejan de adoptar modas y tendencias “universales” y forman una resistencia desde la ventajosa posición de la periferia ignorada.