Monday, March 19, 2007

WEB 2.0

Anarquía

La siguiente evolución de los sistemas políticos

La producción de contenidos ha aumentado considerablemente gracias a lo que se llama la democratización de los medios, es decir a que se han abaratado los costos para poder acceder a ciertas tecnologías, como por ejemplo las cámaras digitales, o los computadores, incluso recordemos lo costoso que era la conexión o acceso a Internet hace unos años, había compañías proveedoras que cobraban en base a los kbs descargados. Con los años la competencia entre proveedores llevó a que el acceso a la conexión sea muchísimo más barata al punto que el acceso ya no depende de poder poseer un computador, ya que hay accesos públicos como las bibliotecas, colegios o los cafés-Internet, lo cual ha permitido el surgimiento de productoras como Aloardi, cuyos integrantes montaron toda un productora de audio a través del uso de cafe Internet. De todos modos la conexión no es del todo gratuita, en Bogotá está abierta la licitación para poder montar una señal wireless que cubra toda la cuidad, obviamente la señal será privada.

Pero la democratización o mejor dicho, el acceso no garantiza que estemos hablando de sistemas participativos, ya que el acceso a recibir señales televisivas es muy extenso pero no por eso es democrático. Este es completamente unidireccional y el acceso a trasmitir es perfectamente controlado, incluso desde los gobiernos. El término democrático hace referencia a un sistema de representación participativa, es decir la mayoría decide quienes representan mejor sus intereses en un modelo autoritario, al menos políticamente hablando. Pero como ya hemos visto el modelo democrático parece completamente descifrado y manipulable.

Actualmente se pelean guerras, se invaden naciones para extender la democracia, si eso no es un completo desgaste del sistema democrático, considero exagerado tener remitirme a los sistemas electorales, y de manipulación mediática y falsa representación, para despejar cualquier duda. El caso es que después de la democracia ¿qué sigue? ¿volver al fascismo? A caso no estamos sumergidos en un fascismo mediático? Me atrevo a afirmar que el siguiente paso es la anarquía, pero no la anarquía entendida como un sistema de caos o desorden total, sino como un sistema mutualista, sin autoridad. La web 2.0 es un buen ejemplo para referirnos a como estos sistemas anárquicos están funcionado.

La cultura de romper las reglas

La piratería como práctica cultural ha sido posible gracias a la era digital donde las copias no se desgastan por el uso ni pierden calidad al ser copiadas, ya que el termino copia está siendo remplazado por clonación, el original ha sido completamente destruido. Y absolutamente todo, ha sido reducido a información binaria, incluso el genoma humano, esto implica que todo es clonable, mientras sea digitalizable. La operación es cada vez más sencilla, pero no por eso menos compleja. Por el contrario las industrias editoriales y sobre todo la industria musical han comenzado toda una cruzada contra la piratería, pero al igual que su antecesor medieval parece ser una causa bastante injusta y no muy clara.

La pelea dice ser por los derechos de autor, pero no son los autores quienes están peleando, ya que ellos son también beneficiarios, es en realidad una forma de defender una industria muy lucrativa, incluso por encima del derecho a la información, a la cultura y peor aun a la educación. La piratería en muchos aspectos parece ser más legitima que la distribución controlada y regulada de contenidos. Por ejemplo el caso de las patentes medicas, no es correcto desarrollar medicamentos, cuyo beneficio se limita a quienes pueden pagar elevados costos. Pero para los laboratorios no es negocio, patrocinar y desarrollar investigaciones de las cuales su competencia también se beneficiaría, de allí que ante la enorme epidemia de SIDA en el mundo, los laboratorios hayan recortado las inyecciones de capital para la búsqueda de una cura o vacuna, ya que al ser un problema de salud tan generalizado, no podrían monopolizar el mercado, pues se expondrían a múltiples intervenciones gubernamentales para poder distribuir y abaratar los costos de los medicamentos. Es precisamente este pensamiento exclusivo el que pretende mantener la información en manos de unos pocos.

Pero luchar contra la piratería es muy complicado, ¿cómo legislar sobre una idea? ¿Un concepto, una onda que viaja por el aire, o fotones que golpean una retina? ¿Acaso al pensar un idea estoy atentando contra su autor? ¿al cantar en la ducha una canción debo pagarle dinero a la disquera? La situación es un poco absurda, por los tecnicismos que la ley permite, el debate aún esté abierto.

Incluso dispositivos como los Ipod’s aunque intenten legitimarse con el uso del Itunes, son una directa apuesta a la piratería. Pero el problema no es ser pirata, pues sistemas como Windows, aseguran su mercado en el tercer mundo mediante la distribución de versiones “piratas” de sus sistemas operativos. Está es una práctica cultural más que legitimada, lo que pasa es que no ha sido oficializada, por el contrario los modelos autoritarios apoyan el control informativo.

Paradójicamente la piratería ha sido el mayor impulsor de la cultura libre, que implica una negación del autor como fuente de lucro y propone dinámicas de distribución libre como el copyleft, o dinámicas aun más interesantes como el creative commons, donde las creaciones ya no son realizadas por un pequeños equipo, sino son bolas de nievo donde cualquiera puede contribuir o modificar. Es decir el conocimiento no es regulable, la educación no es privada, sino relativa a la curiosidad de los individuos, ya no hay mecenas patrocinando unos cuantos creadores, sino que el espacio está abierto a una participación incondicional. Incluso este ha sido el ambiente más enriquecedor y propicio para las distintas manifestaciones culturales. Ya que no estamos hablando de la elección por mayoría de unos poco “representantes”, sino que todos pueden contribuir, es decir hablamos de un real sistema participativo.

La idea de la cultura libre nace precisamente en el desarrollo de softwears, y se ha extendido por todas las prácticas. Pero sólo la era digital habría permitido que esto se desarrolle plenamente ¿como soportar un sistema donde las necesidades de todos los individuos cuentan por igual? La clave está en la autorregulación, pues no hay autoridades supremas y no se obedece al mandato de la masa o mayoría, sino que quienes tienen necesidades generan sus propios mecanismos para suplirlas, puse las herramientas son de acceso publico e irrestringido.

2.0: aplicaciones participativas

La web siempre ha vendido la idea de la interactividad, pero sistemas como el hipervínculo y la programación básica de html, aunque ha cambiado notablemente muchas de nuestras dinámicas, tanto de investigación como de lectura, o incuso de relación con otros seres humanos, no implican una retroalimentación por parte del sistema, este simplemente ofrece y reacciona, es decir tiene unas variables limitadas. De igual modo el acceso a dominios es privado, hay que comprar por cierto tiempo un dominio o dirección y un cierto espacio en el servidor que la provee. Podemos decir que la web 1.0 sigue siendo un espacio de transmisión privada, aunque el acceso a la recepción se torne cada vez más publico.

Mientras que sistemas de fuente abierta, o licenciados bajo la posibilidad de ser intervenidos y alterados, permiten que los mismos usuarios intervengan sobre los sistemas y se apropien de ellos, creando una real interacción y no simplemente un sistema de acción 1 lleva a reacción 1, acción 2 lleva a reacción 2. esta posibilidad de códigos abiertos han generado dinámicas aun más complejas, pues no sólo hay mucho de donde escoger sino que está la posibilidad de crear. Es decir hay una real participación de los individuos y estos no dependen de la eficiencia o pertinencia de sus representantes como en los sistemas democráticos. Bajo este planteamiento la figura de la autoridad reguladora no es indispensable para mantener el orden en el sistema. Tomemos como ejemplo E-bay donde uno compra y vende relativo a sus necesidades, pero el puntaje como vendedor no depende autoridades superiores, sino que son los mismos usuarios quienes tienen el poder de decidir si te recomiendan o no, la misma sociedad es quien se encarga de regular su funcionamiento, no necesita la imposición de autoridades represoras para mantener el orden dentro del sistema. “la libertad es la madre, no la hija del orden.”[1]

De todos modos alguien debe ponerse a la tarea de crear el sistema, y en el caso de la web 2.0 son los mismos usuarios, quienes ante unas necesidades crean un sistema y al tener múltiples versiones o modificaciones de donde escoger termina ganar el más eficiente, o el más publicitado. De todos modos hay grandes colosos en el sistema, pero sus posibilidades de triunfo radican en la calidad del trato a los usuarios, por ejemplo Hotmail, a pesar de ser un servicio gratuito de mail, no ofrecía mucho espacio de almacenamientos y para poder obtenerlo había que pagar una cuota anual, desde que yahoo y gmail abrieron grandes cantidades de espacio gratuito, les cuentas de Hotmail se han ido cerrando, y ahora Hotmail se ha visto obligado a ofrecer de manera “hacheada” 5 gigas de almacenamiento para poder mantenerse en la competencia.

La resistencia al cambio

Desde hace unos meses las naciones unidas junto con la OMPI están tratando de desarrollar legislaciones a nivel mundial que apliquen sobre la red, para contrarrestar la anarquía que permite el distribuir los servidores en distintos países. Estas legislaciones se legitiman sobre la regulación de los contenidos piratas y ofensivos, pero realmente significan un gran retroceso en cuento a las libertades adquiridas en la red. Esto finalmente termina no siendo necesario, pues los mismo usuraos son quienes encargan de evitar los contenidos ofensivos, como en el caso de YouTube, pero como finalmente son intereses económicos los que están en juego…

¿Si son los mismos autores quienes renuncian a la autoría, quien quiere los “derechos del autor”? Pues quienes siempre se han lucrado de ellos. No se puede otorgar el beneficio a los servidores, pues son muchas la personas que saben montar un servidor, en el caso de las legislaciones que está haciendo la OMPI, los derechos se le otorgarán a los broadcasters o trasmisores como el ejemplo antes citado: YouTube. Lo que buscan con esto, es darle todos los derechos al broadcaster para que estos se pongan a la tarea de regular y controlar los contenidos, de igual modo esto inmediatamente lleva a que la práctica se reduzca notablemente y la oferta en el mercado de los contenidos se reduzca a proporciones controlables.

Es decir lo que buscan organizaciones como la OMPI, con este tipo de medidas es retornar la red a sistemas de control autoritario, ya que si hay legislaciones que aplican sobre todo el mundo pueden ser penalizadas sin importan en que lugar físico se esté llevando a cabo la “infracción.” Legislar sobre grandes multitudes siempre implica el problema de la minoría. Si unos pocos poderes pretenden legislar sobre el mundo entero y todas sus múltiples y heterogéneas culturas evidentemente las leyes nunca serán justas. Siempre habrá atropellos por parte de la ley pues se supone que ningún humano está por encima de ella, cosa que en la práctica si sucede. Pero a lo que quiero llegar es a que sistemas anárquicos como el de la web 2.0 demuestran una gran efectividad en la preservación de las libertades individuales, contrario a lo que sucede con los intereses de las grandes concentraciones de poder, quienes por tradición reinan en lo que se supone es la democracia. Legislar sobre la red implica autoridades reguladoras, si el mismo código es la ley y no una policía virtual, al poder crear nuevos códigos no hay necesidad de autoridades reguladoras, pero lo que está tratando de hacer las naciones unidas sólo va a llevar a la creación de “países no alineados” y a polarizar dinámicas que antes estaban unidas evidenciando la enorme diferencia entre lo legal y lo legítimo.



[1] Pierre- Joseph Proudhon, What is property?

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